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domingo, 29 de abril de 2012

Macías, el enamorado


Esta leyenda que voy a narrarles sucede cerca de Andújar, en un pueblo llamado Arjonilla por el siglo XV.

El marqués de Villena tenía una hija llamada Estrella, hermosa y radiante, que había deslumbrado al paje de su padre, al aspirante a poeta Macías.
...
En realidad, el amor era correspondido por ambos, pero Macías nunca daba el paso decidido. Nunca quería dar la cara ante el padre de ella.... ya que .... él.... era solo un paje. Desvalorarla a ella así no le estaba permitido para su estima hacia con ella.

La tomó como diva de sus poesías, hasta que fue considerado por todos poeta. Pero aún con esto no era suficiente, ya que en las armas no había demostrado nada.

Se alistó al ejército y se entrenó muy duro, siempre manteniendo en su vivo recuerdo los ojos de ella posados en los de él. Las palabras que la dulce Estrella le decía.... ¡te quiero!. El pobre Macías se desvanecía en suspiros que le desinflaban por completo el pecho.

Poco a poco fue convirtiéndose en un gran guerrero, llegandole a considerar en su pueblo un héroe en los campos de batalla. Así, llegó el día en que el padre de Estrella dejó de considerarle como su paje y le nombró su doncel.

Macías ya aspiraba a la mano de la guapa Estrella. Cada día se sentía más cerca de que sus mutuas miradas, fueran besos apasionados, y que el fuego apasionado que los consumía por dentro se desatara por fuera.

Un día volvía Macías de un torneo, y se puso a descansar junto a su armadura debajo de un olivo, cuando una mano posada en su hombro le despertó con sobresalto.... y le dijo que se olvidara de sus amores. Porque la hermosa Estrella se había casado, por voluntad de su padre, con el marqués de Porcuna.

Al principio Macías se hundió apenado, se sintió sin ganas de vivir.... y luego... se decidió a rendirle sus servicios al marqués de Porcuna. Y así lo hizo, no sospechando demasiado, el marqués se hizo con los servicios del doncel.

Hasta que una tarde calurosa el maestre los descubrió a ambos flirteando, rápidamente fue a contarselo a su marqués, el cuál completamente encolerizado mandó encerrar a Macías en una torre baja del castillo.

Y como castigo algo peor que la muerte, allí encerrado sin poder salir.

Le dejaron el laud y sus poesías.

Todas las noches se podía escuchar una y otra vez todas sus poesías más tristes cantadas unas, recitadas en otras

En esas poesías y canciones, él recitaba.... El porqué ella no se había quitado la vida antes de irse con otro.

El dolor y el apenamiento de su alma. Cuanto la quería, .... cuanto la amaba....

Las cantaba tan en voz alta que llegaban al pueblo, y no tardó mucho en llenarse alrededor de la torre la multitud todas las noches a escuchar a Macía el poeta... a Macías "el enamorado".

Viendo esto el marqués se sentía furioso.

Un día se encontró muerto Macías en la torre. Con un puñal en el pecho.

El marqués de porcuna se volvió muy impopular en el pueblo. Nadie le acusaba directamente, pero era el principal sospechoso.

De la bella estrella nunca se supo nada, y las leyendas no hablan más de ella.

En una pequeñita hermita de Arjonilla yace el cuerpo de Macías, con un epitafio en el que se puede leer:

"Aquí yace Macías El Enamorado".

En la actualidad se dice que la tumba de Macías no está abandonada, porque algunas noches suele acercarse a la tumba una sombra con forma de mujer

LA LEYENDA DE EGILONA Y ABD AL-AZIZ.

Es veridico que el hijo de Musa, se casó con la viuda del infortunado rey Rodrigo y que ambos tuvieron un hijo.
Abd al Aziz tenía fama de ser caballeroso y generoso con los vecinos cristianos ,siendo tan esforzado como valiente en el campo de batalla. Se enamoró de una cristiana a la que conoció como cautiva al conquistar la ciudad de Mérida. Nada más verla, se quedó prendado de la belleza de sus ojos y de su cara de digna dama. Egilona o Ayela, como la llamaban las crónicas árabes, correspondió a los sentimientos del joven musulmán.
Al ser llamado Musa y Tariq a Damasco por las rencillas que tenían con respecto al poder del reino árabe, Abd al-Aziz quedó como gobernador de la España musulmana. Fue el momento que escogió para contraer matrimonio con Egilona y realizar su sueño de tenerla a su lado, asi le daría todo el amor que sentía por ella. Se casaron pensando en compartir su vida y sus sentimientos pues nunca tuvo otra esposa. Para demostrarle su amor, le permitió conservar su religion. Esto fue bien acogido entre la comunidad mozarabe ( cristianos que vivian en tierras moras ) que se sentian muy agraciados por tal matrimonio.
Abd al-Aziz , en la intimidad, la llamaba Umm al-Usam que significa " La señora de los hermosos collares " y tambien Zahra bint Isa, que quiere decir "Flor, hija de Jesús".
La popularidad del nuevo gobernador iba en aumento, lo que propició que enviase al califato de Damasco grandes cantidades de dinero y hermosas joyas . El califa era Sulayman y aceptaba cuanto le mandaban desde España, pero comenzó a pensar que la familia de Musa estaba volviéndose demasiado rica y poderosa . Un hermano del gobernador regía en Tanger y otro lo hacía en Kairuán.
Sulayman, lleno de envidia y colmado de celos, firmó una orden de ejecución para los tres hermanos. Los amigos de Abd al-Aziz en el ejército, quedaron consternados por la orden pero debían fidelidad al soberano que reinaba en la tierra en nombre de Alá y no podían rehusar de acatar las ordenes.
El gobernador de la España musulmana se encontraba fuera de Sevilla disfrutando del amor de su amada en una hacienda donde hizo construir una mezquita para cumplir sus deberes de buen musulman. Su vida transcurría entre la paz y el amor y sus oraciones hacia el supremo Alá.

Entre los verdugos de la ejecución existía inquietud y decidieron comenzar a difundir que el gobernador era un mal musulman y que había renegado del Islam por consejo de su esposa, la goda Ayela. Con estas acciones evitarían así la muerte de su amigo.

Las masas, propensas a los rumores, se aliaron al califa y eran de la opinión de la ejecución de Abd al-Aziz. Hecho que se oponía al pensamiento de sus amigos y que al fin al cabo todo estaba en contra de Abd al-Aziz. Todo estaba previsto para que fuese asesinado mientras rezara la oración islámica de la mañana. Los enviados del califa, que eran cinco, le clavaron sus lanzas para que nadie pudiera ser considerado asesino en solitario.
Otros relatos dicen que el populacho entró en la mezquita y les ahorró el trabajo.
Su cuerpo fue enterrado en la mezquita y su cabeza, cortada, y enviada a Damasco para que el califa comprovase que su orden había sido ejecutada.

Sulayman, que mantenía preso a Musa, le enseñó la cabeza de su hijo. Este maldijo a los asesinos suplicando que le cayera la peor de las maldiciones. Alá , que es justo y piadoso, cargó toda su ira sobre esta injusticia que se había cometido e hizo que el califa falleciese inmediatamente.
Egilona, la esposa del gobernador, lloró sobre la tumba de su amado y cuando el avance de los cristianos iba alcanzando tierras moras, buscó amparo en algún convento en el que seguir llorando las penas que le atormentaban por la ausencia de su valiente señor y todos los malos momentos de su vida.

HISTORIAS Y LEYENDAS....

viernes, 27 de abril de 2012

Ibrahim, el afarero..



Cuenta la leyenda que vivía en el pueblo de Algatocín un alfarero musulmán llamado Ibrahím. Para fabricar sus vasijas, cogía la arcilla de una cantera cercana al pueblo.
Cierto día, Ibrahím fue a buscar barro, como solía, pero al remover el terreno para recoger la tierra más limpia, tropezó con una calavera. Por lo que pudo averiguar, aquellos huesos pertenecían a una persona que murió ajusticiada. En ese momento, Ibrahím recordó que su padre –que había sido también un alfarero afamado- le había dicho en más de una ocasión que los huesos humanos, molidos y mezclados con arcilla, proporcionaban a las vasijas un brillo especialísimo y un color muy hermoso. Sin dudarlo un solo instante, cogió la calavera y se la llevó a su casa. Allí la molió hasta obtener un polvo muy fino.
Ibrahím mezcló el polvo de la calavera con la arcilla y se dispuso a realizar la mejor vasija de su vida. Cuando sacó del horno el recipiente, pudo comprobar que presentaba un colorido y un brillo extraordinarios. Tanta era la belleza de aquella pieza que el alfarero decidió llevarla a la cercana ciudad de Ronda para venderla a mejor precio. En la ciudad, la pieza causó un gran revuelo: fue admirada por mucha gente que alababa su perfección e Ibrahím consiguió venderla a muy buen precio.
A la vista del éxito obtenido con la pieza elaborada con polvo de calavera, la mujer de Ibrahím conminó a su esposo a que buscase más huesos: así podría fabricar cerámicas hermosas y aumentarían las ganancias.
Ibrahím volvió al yacimiento y removió la tierra para buscar más huesos. La suerte le fue favorable, pues encontró tres calaveras más.
Amasó bien la arcilla con el polvo de calavera, colocó la masa en el torno y en esta ocasión fabricó tres piezas diferentes. De aquellas tres vasijas, dos tenían la belleza y el brillo que esperaba. Pero la otra parecía pobre y ruin, tenía un color feo y su tacto era sumamente desagradable. El alfarero no entendía qué podía haber ocurrido, ya que había trabajado la arcilla y el hueso del mismo modo…

Un anciano del pueblo, al ver a Ibrahín en su tribulación, le comentó que aquello había sido obra del destino: Alá no quería que de una de esas calaveras saliera nada bueno. Y después le explicó por qué había ocurrido aquello con las vasijas. El anciano contó que muchos años atrás, cuando él era aún joven, en el pueblo se había cometido un horrendo crimen. La justicia detuvo a cuatro sospechosos para intentar averiguar cuál de ellos había sido el asesino. Como no se logró averiguar quién había sido el criminal, el alcaide de la localidad ordenó ejecutar a los cuatro sospechosos, a sabiendas de que tres de ellos eran inocentes.
Ibrahín comprendió que la vasija fea y tosca era la que había hecho con el polvo de la calavera del hombre culpable, mientras que las otras tres habían sido bendecidas con los restos de los hombres inocentes. Horrorizado, cogió la vasija del asesino y se dirigió a la cima más alta de los contornos y desde allí, la arrojó al vacío, quebrando el recipiente en mil pedazos. De regreso a su hogar, colocó las otras dos vasijas en el mejor lugar de su casa y las adornó con flores frescas.

Ibrahím pidió a su mujer que nunca vendiera aquellos jarrones y que los enterrase junto a él cuando muriese.

HISTORIAS DE ANDALUCIA.

sábado, 21 de abril de 2012

EL ESCANDALO DEL COLLAR DE LA REINA MARIA ANTONIETA.


En 1785 las noticias sobre las intrigas de unos estafadores para apropiarse de un valiosísimo collar de diamantes dañaron de forma irreparable la imagen de la monarquía francesa. Fue una historia de cortesanos corruptos, de pillos y de prostitutas, que empañó la imagen de María Antonieta y encendió los ánimos que llevarían a la Revolución de 1789 y a la caída del  régimen monárquico.
La protagonista de la tragicomedia fue Jeanne de Valois, una mujer pobre de la sociedad parisina que contaba con 29 años. Con 22 años conoció a Nicolás de La Motte, un oficial de la gendarmería. Esto le hizo alardear de nobleza y hacer conocer que descendía de la dinastía francesa de los Valois ya que su padre en el lecho de muerte le encomendó recuperar su honor y sus tierras. Su padre era un barón venido a menos.
A través de una bienhechora, la marquesa de Boulainvilliers, logró introducirse en los círculos de la sociedad y en la corte de Versalles, donde se hizo pasar por condesa y desposeída de sus bienes por una injusticia. Fue así como conoció al cardenal de Rohan, limosnero mayor de Francia. Era un hombre ligero de cascos, supersticioso, ingenuo, alucinado y visionario, y muy crédulo. Esto hizo que Jeanne pensase en él como presa de sus malvados planes cuando supo que Rohan quería recuperar el favor de María Antonieta perdido hacía tiempo.
Jeanne empezó a transmitir supuestos mensajes al cardenal procedentes de la reina, así como peticiones de dinero, incluso le gestionó una supuesta en un jardín de Versalles. Durante el encuentro, el cardenal quedó arrobado y se arrojó a los pies de la soberana, mientras esta le entregaba una rosa. Pero la mujer con quien habló, ataviada con un vestido de muselina y con una gran pamela que le cubría el rostro, no era la reina sino una prostituta muy parecida a ella.
Por ese entonces, dos joyeros de la corte, Charles boehmer y Marc Bassenge, se hallaban en un aprieto económico. Años antes habían fabricado un soberbio collar de diamantes por encargo de Luis XV, que quería regalarlo a su amante, Madame du Barry. La muerte del rey frustró la operación pero María Antonieta, que tenía fama de devoradora de diamantes, se interesó por el collar en 1782, aunque renunció a adquirirlo a causa de la crisis que atravesaba la hacienda real.
Los joyeros querían deshacerse del collar y vender las piezas por separado, fue entonces cuando la supuesta condesa de La Motte se interesó por la joya. Su idea era convencer a Rohan de que la reina deseaba adquirir el collar en secreto y de que él debería ofrecerse a mediar en la operación para así acercarse a los favores reales. Con la ayuda de su amante, Rétaux de Villette, Jeanne de Valois, la condesa falsa, falsificó una carta en la que pedía la reina un favor al cardenal de adquirir el collar para más tarde ella pagárselo. Como era de esperar, el cardenal mordió el anzuelo y firmó con los joyeros un contrato de cuatro plazos de 400.000 libras en cada pago.
Al recibir el collar, el engañado cardenal se reunió con Jeanne. Esta lo recibió de la cual salió un lacayo pasándose por criado de la reina. El collar fue entregado y Rohan quedó convencido que se había comportado como un caballero. Inmediatamente la joya fue desmontada y repartida entre Jeanne, su marido y su amante.
Entre tanto, Rohan asistía a las reuniones en Versalles ansioso de ver a la reina luciendo el lujoso collar y mostrándole algún signo de gratitud por la mediación. Jeanne inventaba excusas para tranquilizar al cardenal y a los joyeros, nerviosos conforme se acercaba el primer plazo del pago. Al no realizarse, estos decidieron hablar del caso con una dama de compañía de la reina. Cuando María Antonieta se enteró, exigió justicia. Luis XVI podría haber resuelto el asunto con discreción, pero indignado por las continuas calumnias contra su esposa de la cual se creía que tenía citas galantes en los jardines de Versalles como una vulgar cortesana decidió que el proceso fuera público. El delito se convirtió en una crisis de Estado. La  nobleza francesa, que siempre había mirado con recelo a la soberana, la tildó de traidora y desleal. El pueblo acrecentó su odio hacia los poderosos que malgastaban el dinero en diamantes.
El 31 de mayo de 1786 se pronunció la sentencia:
Prisión perpetua en La salpêtriere para Jeanne, galeras para su esposo y destierro de por vida para Rétaux de Villette. En realidad, los dos hombres estaban huidos y la severidad sólo se aplicó sobre la incauta Jeanne, a la que los jueces ordenaron incluso marcar con una V al rojo vivo ( de voleuse, ladrona ). En cambio, los demás implicados en el complot resultaron absueltos. El cardenal quedó sin castigo. La reina quedó descontenta e insistió a Luis XVI para que Rohan fuese destituido de su puesto de capellán real. Finalmente, el obispo partió hacia el destierro.
La nobleza francesa quedó en entredicho y la Revolución estalló tan sólo 3 años después, y otros tres más tarde la monarquía francesa dejó de existir.
INFORMACIÓN...
Revista HISTORIA. National Geographic.

viernes, 15 de abril de 2011

13 LINEAS PARA VIVIR LA VIDA.

1. Te quiero no por quien eres,
    sino por quien soy cuando estoy contigo.

2. Ninguna persona merece tus lágrimas,
   y quien se las merezca no te hará llorar.
3. Sólo porque alguien no te ame como tú quieres,
    no significa que no te ame con todo su ser.
4. Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y
    te toca el corazón.
5. La peor forma de extrañar a alguien
   es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
6. Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste,
   porque nunca sabes quién se puede 
   enamorar de tu sonrisa.
7. Puedes ser solamente una persona para el mundo,
   pero para una persona tú eres el mundo.
8. No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo.
9. Quizá Dios quiera que conozcas mucha gente equivocada
    antes de que conozcas a la persona
    adecuada, para que cuando al fin la conozcas sepas estar agradecido.
10. No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió.
11. Siempre habrá gente que te lastime,
     así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser
     más cuidadoso en quien confías dos veces.
12. Conviértete en una mejor persona y
     asegúrate de saber quién eres antes de conocer a alguien más
     y esperar que esa persona sepa quién eres.
13. No te esfuerces tanto,

     las mejores cosas suceden cuando menos te las esperas.
     
Recuerda:
"TODO LO QUE SUCEDE, SUCEDE POR UNA RAZÓN"